Dr. Jesús Kumate

Hijo de Efraín Kumate, un emigrante japonés que por azares del destino quedó anclado en el puerto de Mazatlán, y de la maestra Josefina Rodríguez, el pequeño Jesús disfrutó de una infancia plena en el azul del mar de Mazatlán y en el rancho El Recodo, donde laboraba su padre. Sin embargo, el destino privó de la presencia paterna a la familia Kumate justo cuando Jesús se encontraba en plena etapa formativa, a los doce años.

Poco después le nació al joven Jesús el gusto por la medicina, como él mismo comenta:

"Decía Octavio Paz que la vocación es algo misterioso, pero yo creo que es como un don... en mi caso, la salud y la enfermedad me interesaron desde chico, y cuando tuve noción de lo que era la carrera, para mí no hubo duda de que si yo pudiera estudiar, sería médico." Por lo que decidió emigrar a la capital del país para ingresar en la Escuela Médico Militar, de donde egresó a la edad de 22 años; entonces, a pesar de que su vocación por la medicina estaba plenamente definida, quedaba en duda el área laboral en la cual se desempeñaría. En principio, sentía una gran curiosidad por conocer la naturaleza de las cosas: "El elemento básico de la investigación es la curiosidad... sin curiosidad no se puede hacer investigación, entonces no habría progreso pues no le heredamos nada a la generación siguiente."

Y a partir de entonces le interesaron las enfermedades infecciosas, por lo que se matriculó en la carrera de Químico Biólogo Parasitólogo, en la Escuela Nacional de Ciencias Biolóicas del IPN. No obstante, ante los avatares de las huelgas estudiantiles, desertó a los dos años de estudio, pero luego de un periodo formativo en el extranjero retornó al IPN para cursar y concluir el doctorado en 1963, en la División de Posgrado de la misma escuela.

El doctor Jesús Kumate es miembro distinguido del Colegio Nacional, del Comité de Expertos de la Organización Mundial de la Salud y presidente del Consejo Ejecutivo de la Organización Mundial de la Salud, y ha sido galardonado con premios como los que otorga la Academia Nacional de Medicina.

Kumate Rodríguez, un ser humano preocupado por la calidad de vida de los más desprotegidos, nos comparte su conocimiento y experiencia: "En México, las enfermedades infecto-contagiosas han sido como un azote milenario de nuestra población. Por decir algo, a principios del siglo XX, más de la mitad moría antes de los quince años por enfermedades infecciosas; todavía en 1940 había dos millones de enfermos de paludismo, cinco mil niños morían antes de los cinco años por sarampión, tosferina, tétanos, difteria, diarreas y enfermedades del pulmón; entonces, esta situación era la preocupación constante de los médicos."

En su interés por ayudar en la solución de los problemas de salud pública, y después de laborar durante 28 años en el Hospital Infantil, del que llegó a ser director, se desempeñó como subsecretario y secretario de la Secretaría de Salud. Entre las muchas e importantes acciones que llevó a cabo destacan la puesta en marcha del Programa de Vacunación Universal, dirigido a todos los niños del país, y la promoción de las campañas para el control del paludismo, la diarrea, la cisticersosis y la lepra.

En los hechos realizados por el doctor Kumate se observan las ideas de un hombre consciente de la importancia y trascendencia de ocupar un puesto en el gobierno: "La oportunidad de ser un funcionario público en México es la de servir, porque hay la posibilidad de hacer campañas que redunden en un beneficio importante para la salud de todo el pueblo, pero enfocado particularmente en la población vulnerable; como en los naufragios: "mujeres y niños primero", y los niños principalmente, porque es posible que con vacunas evitemos enfermedades y muertes innecesarias. Es decir, en la actualidad nadie debe morir de sarampión, nadie debe padecer poliomielitis, tétanos, tosferina o difteria. La tuberculosis debe abatirse inmediatamente, lo mismo la meningitis y hepatitis. Entonces, ésta es una oportunidad única en la historia de México para que los funcionarios que hemos estado en posición de decidir o de influir en estas decisiones, tengan efecto sobre la salud y el desarrollo de los niños."

Otro motivo de orgullo de esta autoridad de la salud pública es la publicación de su libro Manual de infectología, editado hace casi treinta años, y que cuenta con más de 120 mil ejemplares vendidos.

Además, gracias a las gestiones realizadas por el doctor Jesús Kumate, se rescató durante el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari el libro más valioso y antiguo sobre la medicina en México: el Liberus Medicinalis, o el Libro de las hierbas medicinales de las Indias, elaborado durante la colonia. Esta obra trata sobre las plantas, raíces y flores medicinales del país y el texto se ilustró y escribió a mano, con la traducción al latón de Juan Vadiano. Antes de regresar a su lugar de origen, esta valiosa obra formaba parte de la biblioteca de El Vaticano.

Mesurado en sus hábitos cotidianos, don Jesús, apasionado del cine, la cultura francesa y el arte maya, nos platica sobre el Liberus Medicinalis: "Es un libro único en México, manuscrito, iluminado por tlacuilos mexicanos, que relata las propiedades de ciento cincuenta medicamentos herbolarios de México; esto se vio con curiosidad en España porque estas hierbas, frutas y árboles no existían allá. El libro pasó al Escorial, y en el siglo XVII un nuncio papal, el cardenal Barberini, lo adquirió a título legal y lo puso en la biblioteca de Barberini; ya en 1902 la familia Barberini lo cedió a la biblioteca vaticana, y es hasta 1928, cuando hicieron el catálogo de la biblioteca vaticana, que encontraron el libro."

Casado con la señora Bertha Guerra Robelo desde hace 47 años, la vida del doctor Jesús Kumate sigue incondicional en su entrega por la investigación y la administración pública de la salud.

Con su trayectoria profesional, en lo académico y lo político, el doctor Jesús Kumate Rodríguez ha logrado algo invaluable en cualquier lugar del mundo: que los niños mexicanos sonrían plenos de salud y felicidad. Este es su legado para la infancia de nuestro país